El día siguiente
Un cuidado posterior escrito una vez, para que nadie tenga que inventarlo después.
Por qué funciona
El cuidado posterior improvisado con los dos cansados rara vez acaba siendo lo que alguien necesitaba. Cinco cosas escritas de antemano, cada uno por su lado, quitan la adivinanza justo donde adivinar sale más caro. La lista además es lo bastante corta para seguirla cuando nadie tiene ganas de pensar.
Cómo hacerlo
- 01
Escribid cada uno cinco cosas que sabéis que os ayudan después: una manta, algo dulce, que os abracen, diez minutos a solas, no tener que hablar. Dejad el papel en un sitio donde se encuentre sin tener que acordarse de él.
- 02
Seguid la lista después de cada escena, también cuando parezca innecesario. Sin teléfonos, sin valoraciones, sin nada que haya que decidir esa noche.
- 03
Fijad una hora concreta al día siguiente (una comida, un paseo) para repasarlo: qué funcionó, qué no, y qué debe cambiar la próxima vez.
Lo que suele salir mal
Solo se sigue las veces que alguien está mal, y así es una alarma en vez de una costumbre. Seguidla siempre. Poned también una hora fija al día siguiente para repasar la escena. Esa misma noche todos los juicios son equivocados, en los dos sentidos.
El bajón suele llegar un día después, y le toca tanto a quien dirigió la escena como a quien se soltó. Acordad de antemano quién escribe a quién al día siguiente, y hacedlo también cuando los dos estéis bien.
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- Medio · Una noche, y la semana siguiente
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Habláis de una tercera persona. No ocurre nada.

Lo que ambos queréis.
Veinte preguntas, por separado. Solo veis aquello a lo que ambos dijisteis que sí.
Haced el cuestionarioSolo para adultos mayores de 18 años. Pensado para dos adultos en una relación consentida.