La conversación sobre el cuello
No es un manual. Es una forma de hablar del único punto de la lista que mata a gente.
Cómo hacerlo
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Decid en voz alta, desde el principio, que esta noche no pasa nada y esta semana tampoco. Es una conversación y sigue siéndolo. Esta página, y cualquier página parecida, es el sitio equivocado para aprender una técnica.
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Decid en qué consiste de verdad el atractivo: las manos, el peso, la entrega, la imagen. Nombrarlo con honestidad suele mostrar que debajo hay algo mucho menos peligroso que los dos podéis tener.
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Si después sigue ahí, el paso siguiente no sois vosotros. Es gente que sabe: un médico para vuestra propia salud, y personas con experiencia sobre lo que realmente hacen, antes de nada.
La presión en el cuello puede parar un corazón o dañar un cerebro en segundos, sin aviso, sin marca visible y sin ninguna señal fiable de que está ocurriendo. Ningún acuerdo entre vosotros cambia eso, y una palabra de seguridad no le sirve a quien no puede hablar.

Lo que ambos queréis.
Veinte preguntas, por separado. Solo veis aquello a lo que ambos dijisteis que sí.
Haced el cuestionarioSolo para adultos mayores de 18 años. Pensado para dos adultos en una relación consentida.