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Principiante · Dos horas

La noche larga

Una noche en la que ninguno tiene que llegar a nada, ni siquiera a la cama.

Por qué funciona

Casi todo el sexo tiene una dirección. Uno sabe más o menos dónde termina, y por eso todo lo que hay en medio va algo más rápido de lo que haría falta. Dos horas sin meta quitan la dirección. Queda el tacto que no prepara ninguna otra cosa, y para muchas parejas es la primera vez en mucho tiempo que descubren qué les gusta de verdad.

Cómo hacerlo

  • 01

    Dejad los móviles en otra habitación y reservad dos horas que sepáis que se van a cumplir.

  • 02

    Tocaos sin que tenga que llevar a ninguna parte. Cambiad a los veinte minutos.

  • 03

    Parad cuando queráis, también antes de llegar más lejos.

Lo que suele salir mal

Los teléfonos vuelven a los veinte minutos. Dejadlos en otra habitación, no boca abajo en la mesilla. Lo otro que pasa es que uno de los dos empieza a esperar a que aquello se convierta en sexo de verdad, y entonces la noche entera es una sala de espera. Decid en voz alta una vez más que no va a serlo. Si os dormís, funcionó.

Cuidaos

Acordad de antemano que está perfectamente bien que la noche acabe con los dos quedándoos dormidos.

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Dos adultos están de pie muy cerca en un dormitorio, sonriéndose.

Lo que ambos queréis.

Veinte preguntas, por separado. Solo veis aquello a lo que ambos dijisteis que sí.

Haced el cuestionario

Solo para adultos mayores de 18 años. Pensado para dos adultos en una relación consentida.