El buen no
Fijáis cómo suena un no, para que decirlo no cueste nada.
Por qué funciona
Un no cuesta cuando suena a juicio sobre toda la noche o sobre quien preguntó. Dos frases, acordadas de antemano, lo hacen barato de decir, y cuando decir que no es barato, un sí vale más. Ese es todo el intercambio.
Cómo hacerlo
- 01
Acordad dos frases: una que quiera decir esta noche no, y otra que quiera decir ahora no, pero quédate. Usad vuestras palabras, no estas.
- 02
Decidid qué contesta quien recibe el no. Basta una palabra, y tiene que ser la misma siempre.
- 03
Usadlas la semana que viene, también cuando la respuesta sea sí; si no, la frase solo aparece en las noches malas.
Lo que suele salir mal
Las frases se usan solo en las noches malas y así se convierten ellas mismas en una señal de alarma. Usadlas también cuando la respuesta sea sí. Y quien recibe un no tampoco debe justificarlo después, porque entonces quien dijo que no ha recibido igualmente la factura.
Quien se lleva el no no lo discute después. Si hay algo más grande de lo que hablar, hacedlo en un momento en que ninguno de los dos acabe de recibir un no.
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Dilo en voz alta
Tres frases, dichas en voz alta, que si no nunca se dicen.

Lo que ambos queréis.
Veinte preguntas, por separado. Solo veis aquello a lo que ambos dijisteis que sí.
Haced el cuestionarioSolo para adultos mayores de 18 años. Pensado para dos adultos en una relación consentida.